Siempre tendremos promesas
Hace algunos días hablábamos de París, esa ciudad que tiene la capacidad de hacerte creer que siempre estuvo ahí, como si los edificios hubieran nacido al mismo tiempo que el río, como si alguien los hubiera apoyado con cuidado siglos atrás y nadie se hubiera atrevido a moverlos desde entonces. Es una ilusión, claro. París también es una ciudad llena de ideas que fracasaron, de proyectos que nadie recuerda y de monumentos que estuvieron a punto de no existir. La Torre Eiffel es, quizá, el mejor ejemplo de todo eso. 📚 La historia oficial dice que la torre —símbolo universal de la capital francesa— toma el nombre de su constructor: Gustave Eiffel, ingeniero diplomado por la Escuela Central de París. Un emprendedor de las construcciones metálicas, con antecedentes de peso: el pilar central de la Estatua de la Libertad lleva su firma. 📖 Pero toda historia oficial tiene su lado B. Y acá aparece la leyenda: que la empresa de Eiffel fue la constructora, pero que el dise...