LO SINIESTRO NO ES FAMILIAR
Durante la campaña electoral que finalmente lo conduciría a la presidencia de la Nación Javier Milei, defendió la venta de órganos humanos y sugirió que, en algún momento, nuestra sociedad debería dar una discusión sobre la venta de niños. Propuso un "mercado libre" para la venta de bebés. La sociedad pareció tomar esa brutal declaración como una excentricidad más del candidato. Y el candidato parecía desconocer que el mercado del cual hablaba ya existía. Y que es ilegal. En este país, como en otros, se compran y se venden niños a veces para pedofilia o pornografía infantil. Y también para adopción clandestina. El presidente debería tener en claro que no es lo mismo que a una persona un juez o un organismo haya decidió darlo en adopción, que venderlo o comprarlo. Milei parece desconocer que no todo puede ser un bien transable. Un niño no es un bien transable. Pero la sociedad no pareció asombrarse de lo que afirmaba el hoy presidente. Como parece que tampoco le ...