EL ARTE DE GUARDAR HIELO Y LA VERGUENZA DE VENDER HUMO
El arte de guardar el frío y la vergüenza de vender humo Se dice que en Onil las muñecas no se fabrican: nacen. En ese rincón de Alicante, dentro de un palacete de tres plantas que parece sostener la respiración, viven mil doscientas figuras que miran sin parpadear. Son criaturas de otra época, algunas nacidas en 1850, cuando la infancia todavía no era un material descartable de plástico ni servía de combustible para los mercados. Hay algo perturbador y a la vez magnético en esa calma antigua; una obstinación silenciosa de las cosas que, de tanto quedarse quietas, terminan fabricando la memoria de todo un pueblo. 📚 Pero Onil no siempre vivió de los cuerpos de porcelana. Antes de las muñecas, vivió de un tráfico mucho más esquivo: el frío. 📖 ¿Hielo en Alicante? Suena a oxímoron, a una de esas bromas que el tiempo le gasta a la geografía. Pero ahí están los pozos, hondos y circulares, como cicatrices en la piedra. Los hombres de Onil sabían algo que nosotros olvidam...